El silencio también es una decisión
El silencio también es una decisión
Durante muchos años, quienes hacemos parte del sector empresarial, académico, institucional o profesional hemos optado por mantener nuestras posiciones políticas en privado. No porque no tengamos opiniones, sino porque el clima de polarización ha llevado a que cualquier postura sea interpretada como una confrontación.
Sin embargo, he llegado a la conclusión de que el silencio también es una decisión. Y en momentos determinantes para el futuro de una nación, guardar silencio puede significar renunciar a la responsabilidad ciudadana de participar en la construcción del país que queremos dejar a las próximas generaciones.
Creo firmemente que Colombia atraviesa uno de esos momentos. Un momento que exige reflexión, liderazgo y claridad sobre el rumbo que debemos tomar como sociedad.
Por esa razón, quiero expresar públicamente mi respaldo a Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo. Lo hago como ciudadano, como profesional y como alguien que ha conocido de cerca los desafíos que enfrentan las regiones, las empresas, las instituciones y los ciudadanos.
Mi posición nace de una convicción personal: Colombia necesita recuperar la confianza en sus instituciones, fortalecer la meritocracia, devolver protagonismo al conocimiento técnico, promover la inversión, estimular la generación de empleo y crear condiciones para que el esfuerzo y el emprendimiento vuelvan a ser motores del desarrollo nacional.
No espero que todos compartan mi visión. La democracia se fortalece cuando existen diferentes perspectivas y cuando las diferencias pueden expresarse con respeto y argumentos. Pero sí considero que quienes ejercemos liderazgo debemos actuar con coherencia entre lo que pensamos y lo que estamos dispuestos a expresar públicamente.
Los empresarios, los gremios, los académicos, los profesionales y los ciudadanos tenemos la responsabilidad de participar activamente en las conversaciones sobre el futuro del país, siempre desde las ideas, las propuestas y el compromiso con una mejor Colombia.
Mi decisión es hacer pública mi posición porque considero que los momentos trascendentales demandan claridad y coherencia. El país que soñamos no se construye únicamente desde los gobiernos; también se construye desde ciudadanos que asumen con responsabilidad sus convicciones y están dispuestos a defenderlas dentro del marco democrático.
Estoy convencido de que Colombia tiene todo para convertirse en una nación más próspera, competitiva, segura y con mayores oportunidades para todos. Las próximas generaciones juzgarán no solamente las decisiones que tomamos, sino también el valor que tuvimos para defender aquello en lo que creíamos cuando el país más lo necesitaba.

Comentarios
Publicar un comentario